Cada uno de los amigos a cuatro patas que nos visitan son únicos y especiales para nosotros.

Algunos nos conocen desde cachorros, otros llegan a nosotros en busca de ayuda en un momento difícil, pero todos ellos dejan aquí huellas imborrables.

En esta sección queremos mostrar las historias de algunos de ellos y agradecer la confianza de sus propietarios, sin duda nos ayuda a mejorar día a día. Muchas gracias Victoria, Mónica, Beatriz, Katrien…





“La increible historia del gato Caramelo” por Teresa Díaz-Toledo Fernández

Me llamo Teresa y soy la dueña del gato Caramelo de once meses (a él lo llamo Meli).

Caramelo se escapó de casa (un segundo piso) en el distrito de Barajas, el pasado 9 de julio de 2015. Lo vi cuando me levanté por la mañana pero al marcharme a trabajar a las 7:30, ya no estaba. No me preocupé demasiado porque Caramelo, en sus escapadas anteriores, nunca había salido de la zona de jardín que tenemos abajo (anteriormente se había escapado tres veces, en los casi nueve meses que lleva conmigo).

Al volver del trabajo, lo busqué y por la tarde-noche volví a buscarlo de nuevo. No aparecía. Seguí saliendo todas las mañanas a primera hora, a ver si lo veía por los alrededores. También hice carteles para la comunidad y se lo dije a los conocidos que vivían cerca, pero no había ni rastro de él, no lo había visto nadie. Parecía que se lo había tragado la tierra.

Buscando información de gatos desaparecidos por Internet, descubrí la página gato-perdido.org. El lunes 13 de julio, vi en esa página una foto de un gato que había aparecido en un portal de la C/ Velázquez y se parecía mucho al mío, por lo que decidí ponerme en contacto con la persona que había puesto el anuncio, Irene, para agotar todas las posibilidades, aunque por la distancia, de Barajas al Barrio de Salamanca, me parecía imposible que fuera él. Además había aparecido en su portal por la mañana, el mismo día que se me había perdido a mí. Así que en un correo electrónico, le dije que me hacía falta saber si era él con exactitud, para ver si podía acercarlo a un veterinario y le podían mirar el microchip.

Al día siguiente, martes 14, estuve mirando fotos y volviendo a comparar con el anuncio que Irene había puesto en Internet. El parecido era enorme y la verdad es que tenía la corazonada de que era él pero claro ¿cómo era posible? Finalmente, decidí escribir a Irene otra vez para quedar y zanjar el tema de si era él o no definitivamente cuando de pronto, sonó el teléfono preguntando por mi marido (Caramelo está a su nombre) y diciéndome que llamaban de la Clínica Veterinaria Velázquez. Pues sí, Irene había conseguido hacerse con Caramelo y llevarlo al veterinario para que le leyeran el microchip. A continuación, también hablamos Irene y yo y efectivamente comprobamos que éramos las mismas que habíamos contactado por el correo electrónico.

Mi alegría fue inmensa: hasta me puse a saltar y salí rápidamente a recogerlo.

Pienso que indudablemente, Caramelo en su escapada, llegó allí en un vehículo, porque desde que desapareció de mi casa y apareció en la calle Velázquez pasó muy poco tiempo. Yo creo que se asustaría y se subiría en algún coche o furgoneta sin que se dieran cuenta y luego saldría despavorido o lo echarían del coche (eso no lo quiero pensar).

Caramelo ya está en casa, durmiendo como un lirón y recuperándose de la aventura, GRACIAS a Irene (ha sido fundamental porque se ha preocupado mucho por él y le ha dado de comer), al microchip, a la página gato-perdido.org y a ustedes, la Clínica Veterinaria Velázquez, que también lo cuidaron hasta que yo llegué.

Para terminar, y como epílogo de esta historia, quiero lanzar el mensaje de que si a alguien se le pierde su querida mascota no descarten ninguna posibilidad por difícil que parezca. Y que desde luego, en la vida, la esperanza no se debe perder nunca.

¡Muchas gracias y un saludo!

Teresa Díaz-Toledo Fernández

huellas_imborrables_veterinaria_velazquez